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parentalidad positiva

Todas las madres y los padres, normalmente, desean de sus hijos e hijas que sean responsables, honestos, sociables, tolerantes, perseverantes, simpáticos, luchadores, sinceros, confiables, seguros, exitosos… y, sobre todo, felices. Educar en la actualidad no es tarea fácil, pero tampoco es una misión imposible.   La tarea educativa corresponde a toda la sociedad. Los padres, las madres, el abuelo y la abuela, la escuela, las amistades, la comunidad…son partes imprescindibles de un mismo proceso. Y las madres y los padres son las figuras indiscutibles de ese proceso, que guían y supervisan el proceso de crecer, que tienen la complicada misión de ayudar a sus hijos a ensamblar las diferentes piezas de un complejo puzzle. Educar es preparar a los niños para vivir en sociedad. La educación debe contribuir a formar personas que puedan convivir en un clima de respeto,  responsabilidad, ayuda mutua, tolerancia, libertad, igualdad… Educar es hacer que los hijos sean personas felices, sí, pero no se puede olvidar que los buenos ciudadanos, las personas buenas, son felices. Educar es potenciar sus habilidades para que puedan transformar la sociedad, para que participen activamente en la vida pública, para que piensen que otro mundo es posible. La familia es el fundamento de toda sociedad civil bien construida, es la puerta de entrada al territorio, a la comunidad. Es indispensable para el logro del interés colectivo y de las relaciones respetuosas. La familia es, por tanto, la primera escuela de los valores. El desarrollo del respeto, la tolerancia, la libertad, la participación, la solidaridad, entre otros valores, se inicia en el seno familiar. Pero, ¿qué es lo que se valora en la actualidad?, ¿qué es lo que se desea para los niños? Cada familia debe elegir cuál es el marco de referencia en el que va a educar a sus hijos,...

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inteligencia emocional

La frustración es una de nuestras compañeras de viaje. Es algo inseparable en la educación cotidiana de nuestros hijos e hijas. Cualquier día, en cualquier hogar, aparecen diferentes escenas donde la frustración es la protagonista. https://www.youtube.com/watch?v=sb9Eg6DOszQ&feature=youtu.be La frustración es adaptativa. Es un recurso psicológico que tenemos los seres humanos para rediseñar la realidad. El cerebro continuamente nos invita a diseñar la realidad, a anticipar, a adelantarse. No le gustan las sorpresas, lo inesperado. Necesita controlar para sobrevivir. Pero claro, todo lo que planificamos, no se cumple. Un porcentaje de lo diseñado no encaja en la realidad. Aquí la frustración cumple su función. Nuestros hijos e hijas nacen sin conocer sus limitaciones ni sus posibilidades. No discriminan entre realidad y fantasía. Necesitan escenarios y condiciones para aprender a ajustar sus expectativas a la realidad que se van encontrando. Los padres y madres, aunque no queramos, frustramos a nuestros hijos e hijas. Otra cosa es cómo atendamos a esa frustración. Aquí van cinco puntos clave para el manejo de la frustración: Dar la bienvenida a la frustración: no te puedes frustrar porque tu hijo se frustra. O por lo menos, disimúlalo. Para  ayudar a gestionar la frustración a tus hijos, haces de modelo, por lo que trabaja tus propias frustraciones previas. Te recomiendo que pienses que las reacciones de frustración son oportunidades para ayudar a tu hijo a darle herramientas para su autocontrol, en lugar de pensar que lo hace aposta o que te está amargando la vida de forma intencionada. Ojito con sus dimensiones de frecuencia, duración e intensidad: si lo que haces para ayudar a tu hijo a gestionar sus frustraciones, lo que hace es incrementarlas en estas tres dimensiones, empieza a plantearte un cambio. Los castigos, amenazas y gritos suelen generar “intolerancia” a la frustración. Viva la coherencia: lo que...

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toma de decisiones en el hogar

En una casa, (bueno, en cualquier escenario educativo), en un día, se toman cientos de decisiones. La gran mayoría de ellas se toman sin conciencia colectiva clara de que se están tomando decisiones. Este tipo de decisiones no suelen generar conflictos en el hogar. Preparo una cafetera, mi hijo se levanta de la cama y se va al baño, elijo la ropa que me voy a poner, decido si desayuno bizcochos o tostadas… Estas decisiones invisibles, se hacen visibles si hay conflicto. Es decir, sólo queda un trozo de bizcocho y los dos hermanos lo quieren, estoy harto de preparar yo siempre la cafetera, estamos a 2 grados de temperatura y la ropa que elige mi hijo para salir a la calle es una simple camiseta (y de tirantes). Por eso, cuando surgen conflictos, se hacen visibles las decisiones. Ya he comentado más de una vez que el semáforo inteligente nació como herramienta para gestionar conflictos de forma positiva, ya que se nutre de las decisiones que toman los hijos que al mundo adulto no le agrada, o de decisiones que toma el mundo adulto y los que se enojan son los hijos. La familia no se inicia con un sistema definido para tomar decisiones ni resolver conflictos. Lo construye. Y el semáforo inteligente lo facilita. https://familiasenlanube.org/curso/poner-limites-con-respeto-educando-hacia-las-nubes/ Los padres y madres toman decisiones cuando aparecen sucesos inesperados. Tu hijo llega tarde, suspende cuatro, te dice que se ha lavado los dientes y no es así… Decisiones que toma tu hijo, produce que tu inicies un proceso de toma de decisiones. Y aquí aparece el concepto de metadecisión. La metadecisión es la decisión de tomar la decisión. Es un espacio fundamental para gestionar de manera inteligente los conflictos. Si no hay metadecisión, suelen surgir los conflictos de los conflictos. No decidir  a...

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reparto de responsabilidades en la familia

En todas las terapias tengo que trabajar con los padres el reparto de responsabilidades de la familia. Cualquier problema que me cuenten, a cualquier edad, con cualquier formato familiar, siempre está presente el tema de las responsabilidades. Esta mañana me he ido a correr a la Casa de Campo de Madrid. Un día precioso. He observado a una familia que iba a mi ritmo durante un tramo de recorrido. Iban cuatro, en bici. Por momentos, era algún adulto el que dirigía, el que decidía la ruta a seguir. Había charcos, algunos desniveles peligrosos, diferentes senderos… En otros momentos, su hijo se ponía a su lado y compartían las decisiones, en los tramos más anchos y accesibles. Por dónde ir, cuando paraban. Y en otras ocasiones, era la hija el que se ponía por delante, conseguía el control de la situación y se respetaban sus decisiones. Así es la educación, pensaba mientras sudaba. En cualquier hogar, según el desarrollo evolutivo de los hijos, en cada etapa, hay decisiones que sólo incumben a los padres y a los hijos les toca aceptarlas, otros momentos las decisiones deben estar consensuadas y negociadas, y por último queda confiar y respetar en sus decisiones cuando ellos quieren decidir. Cuando el camino conlleva riesgos para los hijos, el control y las decisiones son del mundo adulto. ¿Para qué? Para proteger, simplemente. ¿Siempre hay que proteger? No, sólo cuando sea necesario. Me imaginaba un paseo por el campo en bicicleta donde todas las decisiones las tomarán los padres. ¡Infumable! Nuestros hijos e hijas necesitan espacios para decidir. Pueden existir dos vías: Decisiones que estén bajo nuestra supervisión: son todas aquellas decisiones que por su etapa evolutiva pueden empezar a realizar, eso sí, con nuestra ayuda. Por eso, continuamente negociamos con ellos, para equilibrar lo que gusta y...

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herramientas manipulativas

Provocar y crecer van de la mano. Educar implica aprender estrategias para manejar esas provocaciones. Un niño o niña que nunca provoca no existe. Provocar es luchar, decir lo que no gusta, buscar protagonismo, priorizar intereses. Es una forma de seducir, de motivar, de intentar que la otra persona haga algo que tú quieres. La provocación, en sí, no es problemática. Se puede salir de ella empoderado y crecido, o frustrado e infantilizado. Es un intento, a veces desesperado,  del hijo por resolver sus problemas, por situarse en el mundo, para encontrar seguridad y credibilidad en sus padres. La provocación tiene su funcionalidad. Suele estar presente en todas las etapas evolutivas. No tiene edad, aunque según crecen, debería ir reduciéndose los diferentes niveles de la provocación: su intensidad, su duración y su frecuencia. Las provocaciones de los hijos son como las olas del mar. En educación no existen las piscinas. Los hijos que provocan en exceso son un indicador de fallos en las decisiones educativas de sus padres. Cuando a un niño le invade la inseguridad, provocará. Cuando una niña no cree lo que le dicen sus padres, provocará. Las provocaciones son el grito de libertad de los niños, niñas y adolescentes para la búsqueda de su propia identidad, su estabilidad. En definitiva, el que provoquen es normal. Ahora bien, los padres y madres tenemos la obligación de atender y gestionar de forma inteligente estas provocaciones. Las provocaciones “evolutivas” se pueden convertir en herramientas de manipulación que pueden llegar a ser devastadoras en futuros contextos sociales. Si los padres y madres no ayudamos a nuestros hijos e hijas a digerir sus propias provocaciones, éstas saltaran la valla del hogar y se utilizarán de forma desajustada para conseguir que los demás atiendan a las necesidades de los hijos e hijas. Y...

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¡Se porta mal en el colegio! 6 claves para actuar en casa

Una de las consultas más comunes en nuestro Centro de Psicología es ¿qué hago cuando me dicen desde el colegio que mi hijo se porta mal?, o que le ponen muchos partes o sanciones. Yo tengo una hipótesis de trabajo que quería compartir con las personas que siguen Familias en la Nube. Si leemos el contenido del parte o de la nota, los motivos por los cuales nuestro hijo o hija va a ser sancionado, yo pregunto: si en casa, en el hogar, los padres y madres también pudieran poner partes o notas, ¿coincidirían esos motivos? Si el niño o niña es sancionado porque: contesta o falta el respeto al profesorado, ¿contesta o falta el respeto también en casa? No acepta las normas del centro, ¿acepta las de casa? Manipula y chantajea a los demás, ¿en casa también? No presta atención, no se esfuerza, hay que estar encima de él, tiene baja tolerancia a la frustración… ¿y en casa? En mis 27 años de profesional con familias, cuando un niño niña o adolescente no se adapta bien al contexto escolar, siempre se puede y se debe trabajar en la mejora de las habilidades parentales. Depende de las habilidades parentales que ponemos en marcha en casa para gestionar los conflictos cotidianos, aprenderán estrategias adecuadas o inadecuadas para desenvolverse en los demás espacios educativos. Herramientas para la vida lo llaman algunas personas.Hay que ayudar a esos padres a detectar lo que no funciona en casa. Buscando mejoras en casa, fuera de casa tarde o temprano se notará también los cambios. Como madre, como padre, puedes prevenir que tu hijo traiga otro parte, puedes mejorar su conducta en el aula y en el colegio. He aquí algunas claves: 1.- Céntrate en tu zona de control, no desplazes la responsabilidad al colectivo del profesorado...

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inteligencia emocional

Para finalizar el año, el último post lo quiero dedicar a las emociones. El otro día en consulta, unos padres me comentaron cómo habían reaccionado ante los cuatro suspensos de su hijo, que encima, repetía curso (con 19 años). ¡Buen escaparate emocional! Lo normal sería aprovechar ese momento para recriminarle lo poco que había estudiado, sus escasas estrategias para planificar su tiempo,  las consecuencias que aplicarán a partir de ahora para que estudie más (centradas en el no uso del móvil, dinero, salidas, es decir, pérdida de privilegios). En fin, protagonismo puro y duro adulto. Y sobre todo, nulo abordaje al plano emocional, aspecto clave para su maduración. En la educación, el plano emocional del adulto es fundamental. Ambiente familiar estresante, puede facilitar problemas de atención e hiperactividad. Estrategias que pretenden motivar a los hijos e hijas, pueden desembocar en tristeza y episodios de depresión infantil. Discursos excesivos y repetitivos, pueden provocar reacciones de frustración, ira y agresividad en los hijos e hijas. El manejo de las emociones de los adultos repercute en el desarrollo emocional infantil. En una primera etapa, los niños y niñas necesitan que los adultos les ayudemos a identificar sus emociones. Miran a nuestro espejo emocional. No saben mirar a su espejo, o no lo encuentran. Y lo que refleje ese espejo adulto,  repercutirá en su estado emocional. Si lo que ven en ese espejo es injusticia, aparecerá ira. Si lo que ven es descontrol e incertidumbre, aparecerá miedo. Si lo que ven es confianza y buen ambiente, aparecerá la alegría. Buscan nuestras emociones para encontrar las suyas. Tienen dependencia emocional. Su seguridad depende de nuestro estado emocional. Pero poco a poco, va construyéndose su propio espejo. Nuestro espejo sigue teniendo mucha importancia para ellos, siempre y cuando demos la bienvenida a su nuevo espejo. Quieren...

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responsabilidad obediencia

No, no estoy en campaña electoral. Ni se me ocurre. Quizá me meta donde no me llaman, pero creo que se tiene que cambiar el contenido de parte del artículo 155 del Código Civil. O al menos, matizarlo. Uno de los grandes objetivos que me marco en cualquiera de mis intervenciones relacionadas  con mi trabajo diario es intentar llegar a acuerdos entre los profesionales que trabajamos con familias para trasmitir mensajes cercanos, coherentes, prácticos, que ayuden a las madres y padres a ejercer mejor su función. Y al leer el Código Civil, en su apartado de las relaciones paterno-filiales, veo contradicciones. Os lo trascribo literal, incluyendo el 154 y luego comentamos. Artículo 154 Los hijos no emancipados están bajo la patria potestad de los progenitores. La patria potestad, como responsabilidad parental, se ejercerá siempre en interés de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física y mental. Esta función comprende los siguientes deberes y facultades: 1.º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. 2.º Representarlos y administrar sus bienes. Si los hijos tuvieren suficiente madurez deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten. Los progenitores podrán, en el ejercicio de su función, recabar el auxilio de la autoridad. Artículo 155 Los hijos deben: 1.º Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre. 2.º Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella. He puesto en negrita aquello que creo que es complicado de cuajar (bueno, hay otras cosillas, como lo de recabar el auxilio de la autoridad). Juntando ambas frases, podríamos decir que deberán ser oídos antes de adoptar decisiones que les afecten, pero al final hay que hacer lo...

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¡Mira que se lo tengo dicho!

Mira que se lo tengo dicho es unas de las frases más recurrentes que escucho en las terapias a los padres y madres que atiendo. Es una frase tan explotada como inútil. Bajo mi punto de vista, es una frase que no ayuda a crecer, a madurar, que estanca, que bloquea, que genera provocaciones a la larga. Hay una regla educativa clara: cuanto más insistas en algo, más pasividad en tu hijo o hija generas. Os voy a regalar un trocito de texto de mi libro Familias Inteligentes: claves prácticas para educar. https://familiasenlanube.org/producto/familias-inteligentes-claves-practicas-para-educar-antonio-ortuno/En concreto, en el apartado del semáforo verde subtitulado la balanza de la preocupación. A veces se piensa, y con razón, que durante la infancia no hay preocupaciones. Por eso los padres se preocupan, porque no perciben que sus hijos se preocupen. Pero para que se preocupen, la preocupación adulta debe estar controlada. No debe existir el enfado, ni las explicaciones no solicitadas. Hay situaciones que hay que razonar y otras que no. Hay situaciones que hay que explicar, otras no. En líneas generales, funcionan los razonamientos y las explicaciones cuando son demandadas por los hijos, no cuando sirven para desahogarse los padres. El exceso o el desajuste de razonamientos y explicaciones pueden generar inseguridad. A veces, cuanto más se habla, menos creíble se es y más fácil es hacer sentir culpabilidad… Los consejos no solicitados en el semáforo verde no alientan. Mira que se lo tengo dicho es un mensaje que trasmite exceso de preocupación, un control excesivo, un miedo a trasladar responsabilidades. Es complicado responsabilizarse de algo que otra persona no quiere soltar. Además, estás comunicando desconfianza, y en la mayoría de los casos, falta de respeto. Mira que se lo tengo dicho es un  más de lo mismo que paraliza,  que infantiliza. Es un mensaje desmotivador....

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amabilidad y coherencia

El otro día leí un artículo, encabezado por el siguiente texto: Expertos alertan de que los cambios en los modelos de familia y la falta de límites provocan un aumento de los problemas de conducta. ES QUE NECESITA QUE LE PONGAS LIMITES, es la frase más repetida que escuchan las familias cuando acude al pediatra para consultar el porqué  del mal comportamiento de su hijo, o cuando es llamada por la profesora de su hija para hablar sobre su conducta en el aula, o lee en el periódico que el porcentaje de conflictos en casa con hijos adolescentes va aumentando, o se mete en internet para buscar información sobre cómo gestionar una situación familiar. El tema de los límites es ilimitado. ¡Hala, ya está! Ya sabes lo que le pasa a tu hijo o hija, que necesita límites. Ya tienes la solución, A ponerle límites, que si no acabará en el programa de Hermano Mayor como siga así. ¡Qué alegría, ya hemos encontrado la solución a los problemas que tenemos con nuestro hijo! Ahora llegamos a casa, y a partir de ahora ya sabemos lo que tenemos que hacer: poner límites. Pero, ¿qué es poner límites? ¿Cómo se traduce eso en el día a día? ¿Quién me lo puede explicar? ¿Se imponen? ¿Se razonan? ¿Se explican? ¿Y las emociones que hay detrás? ¿A cualquier edad? ¿Hasta cuándo poner límites? Esa familia va a la búsqueda de información. ¿Y que información existe? En la bibliografía te puedes encontrar orientaciones extraídas del conductismo donde los premios y los castigos son las herramientas estrella para poner límites, hasta orientaciones basadas en experiencias tipo Summerhill donde la felicidad y la autorregulación, son las estrellas para “no poner límites”. ¡Los profesionales volvemos locos a las familias!Por ello, es fundamental que los profesionales nos pongamos de...

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