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¿Qué podemos aprender las familias de la educación no formal?

  En los años 60, se empezó a hablar de educación no formal. Varios sectores de la sociedad empezaban a demandar al sistema educativo otras metodologías más acordes con la realidad. La escuela empezó a ser cuestionada, en el sentido de valorar si realmente daba respuestas adecuadas a lo que la ciudadanía solicitaba (bueno, a principios del siglo XX la pedagogía libertaria, entre otros, también se encargó de ello). Por otro lado, las familias tampoco podían asumir todo el protagonismo educativo, y fluían corrientes que abrían el paso a un tercer sector educativo: la comunidad. Aquí surgió la educación no formal. Ya que la escuela no asumía cambios metodológicos, las propuestas educativas aparecían en el seno de la sociedad, de la comunidad. Una de estas propuestas era el uso del tiempo libre como espacio educativo, donde el juego, la educación en valores, la interacción social, permitían un desarrollo paulatino del individuo, formando personas íntegras, libres, felices y comprometidas con el entorno. La educación no formal, liderada por movimientos juveniles, se convirtió en el primer motor del cambio de social, de la defensa de los derechos humanos, la paz y la justicia social. Desde Familias en la Nube damos mucho valor a la educación no formal. Pensamos que complementa perfectamente la labor educativa de los otros escenarios: el familiar y el escolar. Y decimos complementa, no sustituye. Dejar que tu hijo se vaya 15 días de campamento, por ejemplo, con los scouts, para nosotros es positivo para toda la familia. Por dos motivos: Para el hijo porque la asunción de responsabilidades, el aprendizaje de la toma de decisiones y del manejo de las preocupaciones, el fomento de su independencia, la resolución de conflictos con un grupo de iguales y con potros adultos de referencia, aporta muchas ventajas. Para sus padres, también....

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¿Preguntas o afirmas? Alguna clave para las familias

Preguntar tiene su arte. La pregunta es una excelente herramienta educativa para fomentar la responsabilidad, ya que invita al posicionamiento, al protagonismo, además de contribuir a la construcción progresiva de la identidad de nuestros hijos e hijas. La pregunta va en todas direcciones en la familia. No es patrimonio sólo exclusivo de los padres. Hay que llevarse bien con las preguntas. Enriquecen las relaciones sociales. La pregunta cumple varias funciones en la familia: Inicia conversaciones (si, eso que se suele hacer cuando no hay pantallas delante). Nuestros hijos necesitan contarnos sus cosas, por lo que le gusta que le preguntemos de vez en cuando. Hay que diferenciarlo del interrogatorio. Este último se produce por excesiva preocupación adulta, y no pone el foco en el interés superior del hijo o la hija.  Regula la participación en la familia. Si estás charlando durante la cena, y una hija apenas ha intervenido, la pregunta es una buena estrategia para facilitar que hable. Abre la puerta a las emociones. La mejor manera para empatizar es preguntar. No es lo mismo preguntar ¿por qué has hecho esto? que, ¿qué te pasa, cariño, estás enfadado? La pregunta empodera, transmite comprensión, cercanía, disponibilidad. El otro se siente importante, relevante. A veces se relaciona preguntar con ignorancia. Aun recuerdo mi época de estudiante, cuando el docente, después de una exposición de 45 minutos, normalmente tediosa, decía Está claro, ¿no? ¿Alguna pregunta? Y yo digo, ¿quién se atrevía a preguntar? Si preguntabas era síntoma de no haber atendido, de no escuchar, de no entender, de torpeza. En definitiva, eras el ignorante. Por eso el silencio invadía la clase. La pregunta es tan inteligente como la respuesta. La sabiduría  familiar se lleva muy bien con la pregunta. La pregunta hace que conozcas a tus hijos. Y tus hijos deben encontrar...

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seguir con los estudios

Dicen las investigaciones neurológicas que le cerebro está preparado para gestionar los conflictos, las emociones, planificar, anticipar, tomar decisiones responsables a partir de los 21 años, más o menos. Exactamente, lo que se llaman las funciones ejecutivas, que se procesan en el cortex prefrontal. Esto que nosotros, en Familias en la Nube, hemos apodado con el nombre de la tortuga, que representa una vía que tiene le cerebro para tomar decisiones, y que a esa edad, ya está preparada, o debería estarlo, para ser la directora de orquesta del cerebro. Por otro lado, mi experiencia clínica de casi más de treinta años, me dice que cada vez aparecen más en terapia padres y madres alarmados por la infantilización de sus hijos e hijas que tienen más de 20 años. Después de educar durante tanto tiempo, e intentándolo hacer de la manera que mejor sabían, observan que sus hijos e hijas no arrancan, se estacan y tienen conductas más propias de preadolescentes que de jóvenes que inician su vida adulta. Reflexionando sobre esta problemática, lo primero que me viene a la cabeza es por qué han tardado tanto tiempo en detectar que algo no iba bien, o peor, por qué los profesionales que se han cruzado en sus vidas no han acertado en ayudar a esas familias: 1.- o bien por que se han limitado a intervenir exclusivamente con el menor (gran error profesional bajo mi punto de vista). Opino que siempre, siempre, hay que ofertar herramientas a las familias, hay que trabajar con los padres y madres. 2.- o bien porque las etiquetas, los diagnósticos o las herramientas educativas trabajadas no han supuesto los cambios en las formas de educar que eran necesarias para mejorar la situación del hogar. Algunas conclusiones que he sacado son: 1.- El estilo contradictorio que...

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autismo

Vamos a abordar en este artículo un tema de actualidad, que preocupa cada vez más a las familias, o mejor dicho, a toda la comunidad educativa en general: el acoso escolar. Aunque he trabajado bastantes casos en mi gabinete, no me considero experto en ello, pero creo que desde mi experiencia de trabajo con familias puedo aportar algunas claves para intentar prevenir este gran problema que azota a muchos niños y niñas. Por supuesto que es un tema complejo, que se debe abordar desde muchas disciplinas y ámbitos. Me limito a aportar unas pequeñas claves que creo pueden ayudar a entender y a atender de una manera más inteligente  para prevenir este problema desde casa.  Aquí van cinco claves: Céntrate en tu territorio, el hogar: observo a familias que cuando llevan a sus hijos e hijas al colegio, les recuerdan una y otra vez que se porten bien, que no hagan tonterías, que obedezcan al profesor… en lugar de decirle disfruta, pásalo bien, ya me contarás. El entorno escolar es un espacio fuera de control de los padres y madres, por lo que deberíamos trasmitir mensajes repletos de confianza y respeto a nuestros hijos e hijas. Estoy convencido que limitarte a decir no pegues en el recreo en el salón de tu casa, no funciona. Al igual que pensar que es el profesorado, exclusivamente, el que tiene que dar respuesta a esta problemática. Observa tus habilidades parentales para resolver esos conflictos: el acoso escolar es un conflicto, o mejor dicho, un proceso con diferentes conflictos encadenados que nuestros hijos e hijas deben afrontar con inteligencia. En cualquier casa, a diario, hay innumerables conflictos a resolver, y los padres y madres son modelos a seguir. El estilo de afrontamiento al conflicto de los padres influye en el futuro estilo de las...

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familias inteligentes

Es frecuente que las familias consulten a los profesionales de la salud por problemas derivados del comportamiento de sus hijos, en la mayoría de los casos, referidos a que se “porta mal”, no atiende, no obedece, no respeta las normas. Es lógico, las familias quieren hacer bien su función, y buscan que alguien les dé explicaciones de por qué su hijo se comporta así, y sobre todo, qué pueden hacer ellos para solucionarlo. Los profesionales podemos tomar dos caminos: centrar la intervención y el diagnóstico en la situación familiar, sobre todo la interacción padres/hijo, o en el menor (y en su cerebro). Los profesionales que atienden los problemas de conducta en primera línea, como el profesorado y los pediatras, tienen una importancia vital. Si en su trabajo diario se encuentran con familias que no tienen los recursos educativos necesarios para atender las necesidades de un menor, en lugar de centrar toda la atención en el cerebro del niño, “este niño tiene algo”, e iniciar todo un fatigoso camino de profesionales y pruebas, creemos más inteligente centrar la atención en dotar de herramientas educativas eficientes a sus familias. Para intentar detectar un problema psicológico, en cualquier proceso diagnóstico, sería muy interesante buscar respuestas a ciertas preguntas relacionadas con el contexto educativo familiar de ese menor. Antes de derivar o visitar a un especialista, es inteligente indagar en alguna de estas cuestiones (a quien competa): – ¿Se siente querido y amado incondicionalmente por su familia? – ¿Experimenta cuidado, atención y protección? – ¿Se atiende a las necesidades del menor? – ¿Percibe el hijo disponibilidad por parte de su familia? – ¿Se ha creado un vínculo afectivo que aporta seguridad? – ¿Está la familia preparada y comprometida para ejercer una crianza sana y respetuosa? – ¿Está el hijo orgulloso de su familia? –...

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creatividad imaginación

Hace días me llamaron de la revista PADRES Y COLEGIOS (nº 134 enero de 2019) para hacerme una entrevista sobre el aburrimiento. A continuación, os regalo toda la entrevista. Espero os guste. ¿Cuál es el valor educativo principal que aporta el aburrimiento durante la infancia? Normalmente, el aburrimiento tiene mala prensa, se percibe como un síntoma de debilidad. Sin embargo, cada vez hay más investigaciones que demuestran que la creatividad puede surgir del aburrimiento. El aburrimiento dispara la imaginación. Los niños y niñas tienen que tener la oportunidad de aburrirse de vez en cuando para encontrar vías de aprendizaje para poder canalizar su ilusión e imaginación. ¿Tiene el mismo valor el aburrimiento durante la infancia que durante la adolescencia? El aburrimiento no tiene edad. A todas las edades nos aburrimos. Y a todas las edades hay que ser creativos, hay que ilusionarse, hay que aprender a manejar el aburrimiento. Si es cierto que en la infancia se tienen menos recursos para salir del aburrimiento. Por eso es importante ceder espacios y protagonismo, acordes a sus ritmos evolutivos, para que vayan aprendiendo a gestionar sus tiempos. ¿Por qué los padres actuales evitamos en todo momento que los niños se aburran? ¿En qué momento debemos actuar? Como decía, parece un fracaso que un hijo se aburra. Cuando un niño o niña dice al mundo adulto “me aburro”, parece que le problema es del mundo adulto. Entonces, es el cerebro adulto el que piensa, reflexiona, elabora, construye alternativas para evitar que su hijo o hija se aburra. Si hacemos esto, lo normal es que nos encontremos con el rechazo infantil a cualquier propuesta, porque en el fondo, no se ha entendido bien el mensaje que nos trasmiten. Nos quieren decir “me aburro, y ayúdame a salir por mi mismo de esta situación”, no...

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Big five (II): responsabilidad y parentalidad positiva

En anteriores artículos del blog, reflexionamos sobre la conexión que pueda tener la parentalidad positiva con un modelo de personalidad denominado de los Big Five (los cinco grandes). Los Big Five son: apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo. Vamos a dedicar un artículo por cada rasgo de personalidad, contrastando cada rasgo con las habilidades parentales cotidianas, con los estilos educativos. Ya hemos abordado el primero: apertura a nuevas experiencias. En este artículo toca el siguiente: responsabilidad. En mi libro Familias Inteligentes, la palabra responsabilidad aparece más de 100 veces a lo largo del texto. Creo que cualquier padre o madre del planeta, si tuviera que elegir al menos dos adjetivos que describan sus expectativas educativas, uno de ellos, sin duda sería responsable (el otro ojalá sea felices). El hecho de ser padre o madre debe nacer de la responsabilidad de querer, de desear, ser padre o madre. Responsabilidad, en su raíz latina, significa la habilidad de responder. Todos los niños y niñas del planeta responden, toman decisiones, en los diferentes contextos donde se desenvuelven. Y el escenario familiar es donde se “mama” la responsabilidad. Si tu hijo o hija en casa le cuesta asumir responsabilidades, fuera de casa, tarde o temprano, también. De cómo responda en casa, aprenderá a responder fuera de casa. Por un lado tenemos la habilidad de responder de los padres y madres ante los retos que requiere la educación, y por otro lado, dependiendo de esa habilidad de responder adulta, se facilita o se dificulta el aprendizaje de la responsabilidad en lo hijos e hijas. O sea, la habilidad de responder adulta influye en la habilidad de responder infantil. La habilidad de responder adulta tiene dos caminos: la de fomentar la responsabilidad a través de buenas prácticas educativas, o sea, la parentalidad positiva,...

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ilusión y deseo

En el anterior artículo del blog, reflexionamos sobre la conexión de la parentalidad positiva con un modelo de personalidad denominado de los Big Five (los cinco grandes). Los Big Five son cinco rasgos de personalidad: apertura a nuevas experiencias, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo. Vamos a dedicar un artículo por cada rasgo de personalidad, contrastando cada rasgo con las habilidades parentales cotidianas, con los estilos educativos. Ahora vamos a abordar el primero: apertura a nuevas experiencias. Para empezar, recuperamos un texto extraído de nuestro libro estrella, Familias Inteligentes, claves prácticas para educar https://familiasenlanube.org/tienda/: Las familias inteligentes buscan y promueven los cambios, el avance. Se proyectan hacia el futuro. Son curiosas, ambiciosas, les gusta descubrir nuevas cosas. No dudan para acudir a una asamblea de barrio, o a un curso de formación, o decir sí a una invitación a cenar. Suelen aportar resiliencia, es decir, creen en sus capacidades ante la adversidad, en su estilo de afrontamiento de los acontecimientos de la vida. Asimilando los conflictos no como problemas, sino como retos y oportunidades. Son valientes y perseverantes. Se deleitan con el encuentro con distintas realidades, entremezclando rutinas y riesgos. Ven oportunidades en los riesgos, y los riesgos de cada oportunidad. Pensar en una educación sin riesgos, sin conflictos es como querer multiplicar sin saber sumar. Todo aprendizaje acarrea un cambio, y todo cambio puede acarrear conflicto: apuntarse a un coro, dejar que el hijo vaya solo al Colegio, ir a una entrevista con la tutora. Ninguna experiencia es tan novedosa como la crianza. Educar implica afrontar nuevas realidades, una y otra vez. Y también educar implica dejar que nuestros hijos e hijas afronten nuevas realidades, poco a poco, acomodándolo a sus ritmos evolutivos. Por eso, hay que llevarse bien con los cambios, con las novedades, con las sorpresas, porque en...

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parentalidad positiva

En el blog de Familias en la Nube, hemos dedicado varios artículos a reflexionar sobre el término inteligencia. La inteligencia está en la base conceptual de nuestra plataforma, es el título de nuestro libro de cabecera Familias Inteligentes: claves prácticas para educar, que tanto está ayudando a miles de hogares (ya son más de 8.000 libros vendidos, la cuarta edición). Ahora vamos a intentar conectar las habilidades parentales, los estilos educativos, la parentalidad positiva, con otro gran concepto muy estudiado desde la psicología: la personalidad. Personalidad e inteligencia son los constructos psicológicos más investigados. Desde hace más de cien años son numerosos los profesionales que han intentado analizar y explicar ambos conceptos. ¿Qué es la personalidad? Pues a pesar de tanta investigación, todavía no hay mucho quorum para especificar una definición. Pero poco a poco se van consensuando y acercando los diferentes marcos teóricos explicativos de la personalidad. Aquí vamos a trabajar la teoría denominada de los Big Five (los cinco grandes). Estos Big Five son rasgos de personalidad genéricos que intentan describir a una persona. Son características estables que predisponen a la acción de una determinada manera en los diferentes contextos donde se desenvuelven las personas. En este caso, vamos a intentar trasladarlo al ámbito familiar. Los rasgos de personalidad asociados a la parentalidad positiva, serían aquellas características estables, que predisponen a la acción educativa cotidiana en el contexto familiar, en la interacción con los hijos e hijas. Antes de concretar las Big Five de la parentalidad positiva, queremos recalcar nuestra perspectiva dinámica del término. Es decir, se puede aprender, siempre. Se puede mejorar, siempre. Uno nace con unas capacidades, pero el entrenamiento y la práctica te hace ser competente. Tú inicias una carrera de ser madre, de ser padre, con unas capacidades previas que te facilitarán o dificultarán...

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LA VIOLENCIA MACHISTA: HERRAMIENTAS PREVENTIVAS DESDE LA FAMILIA

Hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género. Numerosos artículos invaden las redes, con unos datos aterradores que te dejan por un instante bloqueado e indefenso, y sientes que apenas puedes hacer nada para impedir esta lacra. Miras a otros escenarios, a la administración, intentado que sean otros los que actúen y se responsabilicen para la erradicación de este drama absolutamente irracional. Como profesional, voy a daros, familias, una buena y una mala noticia. La buena noticia es que la violencia machista se puede y se debe prevenir desde los hogares. En general, si las madres y los padres ejercemos buenas prácticas educativas, construiremos buena ciudadanía.  En particular, si manejamos con inteligencia las provocaciones y manipulaciones en el hogar, disminuiremos la probabilidad de que la violencia campe a sus anchas en las relaciones personales. La mala noticia es que cuesta esfuerzo, y es más fácil ceder a diario ante las manipulaciones de nuestros hijos e hijas que mantener coherencia educativa. Para entender la funcionalidad de las manipulaciones, aquí van tres ejemplos con situaciones sociales diferentes: Ejemplo 1: estás en una boda. Un familiar o una amistad te invita a tomar alguna bebida, pero te quieres ir. Le dices No, me tengo que ir. ¿Cuál puede ser su respuesta? Venga, no seas así, no me hagas esto, con lo que yo te quiero. Ejemplo 2: chica de 16 años que quiere quedar esta tarde con sus amigas para celebrar su cumple. Su pareja llama para quedar con ella. La chica contesta: No, he quedado para ir al cumple de Raquel. Mañana quedamos. ¿Cuál puede ser su respuesta? Venga, no seas así, no me hagas esto, con lo que yo te quiero. Ejemplo 3: niño de 8 años quiere ver la televisión. Su padre (o su madre) le dice No,...

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