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CONFIES: Familias inteligentes en empresas saludables

Hace cinco años me llamaron de Acción Familiar de Euskadi para dar una conferencia en la Semana de la Familia de Euskadi. Fue un lujazo participar. A partir de ahí, no he parado de viajar hacia allá para diferentes ponencias, y colaboraciones. Entre ellas, este programa: CONFIES.https://afae.eu/programa-confies-familias-inteligentes-en-empresas-saludables/ Aquí está el enlace, y os corto y pego lo más significativo del proyecto. ¿En qué consiste el programa CONFIES?  Familias Inteligentes en Empresas saludables  (CONFIES) es la denominación que hemos querido dar a este innovador  programa y pionero en Euskadi, que consiste en la creación de una escuela de familias inteligentes en una selección de empresas, que se quieran definir y posicionar  por su  avanzada responsabilidad social y familiar. Ofrecen a sus equipos de trabajo y en jornada laboral un programa de formación en “parentalidad positiva”, como programa de prevención de riesgos psicosociales y promoción de la salud. Desde 2017 hasta la fecha se está implementando en varias empresas de Euskadi, gracias al respaldo e impulso de la Dirección de Política Familiar y Diversidad del Gobierno Vasco. Empresas como Mutualia, Euskaltel, las ingeniería  i3s y Deusto Sistemas y varias universidades (Universidad de Deusto, UPV y Universidad de Mondragón a través de Bilbao Metrópoli 30).Todas ellas con una sensibilidad especial y medidas avanzadas en materia de conciliación e igualdad, que han decidido participar en este programa con el propósito de capacitar a sus equipos de trabajo en habilidades parentales que favorezcan el desarrollo óptimo de su vida personal, familiar y laboral. Tienen el convencimiento de que esta formación revertirá positivamente en el rendimiento y satisfacción de todas esta áreas ¿Por qué  es una iniciativa innovadora? Hablamos de innovación por el hecho de incorporar dentro de las opciones  de formación interna  de las empresas participantes, este tipo de capacitación en educación positiva  y  comunicación...

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autismo

Para ejercer unas buenas prácticas educativas, basadas en el amor incondicional y en el control respetuoso, debemos entender porqué los niños se comportan como se comportan. Si se quiere cambiar esos comportamientos, no hay que centrar la atención en el niño exclusivamente, sino ayudar a los padres y madres a ejercer bien su función. Cada vez acuden más familias a consultar a los profesionales de la salud y de la educación problemas relacionados con el comportamiento infantil. Se preguntan y preguntan por qué mi hijo me provoca, por qué llora por todo, por qué no me hace caso, por qué patalea o se enrabieta, por qué se pone así… Se portan mal por inseguridad, sería mi respuesta. Debajo de la mayoría de los problemas psicológicos en la infancia se suele encontrar un mismo patrón: menores inseguros. La inseguridad en los niños tiene diferentes rostros: miedosos, hostiles, sumisos, dependientes, distraídos, provocadores, agresivos, ansiosos, caprichosos, impulsivos, irresponsables, exigentes, influenciables, tiranos, evitadores, pasotas… Presentan alguno de los siguientes rasgos: no suelen tener respeto, poseen baja empatía y baja sensibilidad ante el daño que pueden provocar; no saben esperar, lo quieren todo y ya, les cuesta tolerar las frustraciones; apenas tienen sentimientos de culpabilidad, echando la culpa a los demás sistemáticamente; llaman la atención de forma inadecuada; son máquinas de decir “me da igual”; usan excesivamente la provocación, la mentira; piensan que no deberían verse sometidos a ninguna molestia, que todo lo que no es beneficioso para ellos es injusto. Cuando los profesionales se encuentran con menores con este perfil, tienen al menos dos caminos: enviar al niño a un tedioso recorrido de pruebas diagnósticas, visitando a diferentes profesionales, buscando etiquetas a su comportamiento, recetando fármacos que lo alivien, o bien, derivar a los padres a un recurso que les ayude a reflexionar sobre...

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Prevención de la violencia contra las mujeres desde la educación en casa

Imagina que estás viendo un partido de fútbol. Durante una hora y tres cuartos, más o menos, vas a visualizar a 11 jugadores de tu equipo intentando luchar por conseguir una victoria. Estás en tu sofá, delante de la televisión, y de repente ves que al lateral derecho de tu equipo le agrede en la banda un desconocido, y le asesina. Sigues viendo el partido, como si no pasara nada. A los 10 minutos, el delantero centro recibe un disparo, y cae muerto. Continúa el partido. Pasan unos 7 minutos, y el asesinado ahora es el medio centro. Llegan al descanso sólo 6 jugadores vivos. Al terminar el partido, ninguno. Apagas la televisión, y la vida continúa. Cuesta imaginarlo, ¿no? Pues esto ocurre a las mujeres en este planeta. Mientras dura un partido de fútbol, unas 11 mujeres son asesinadas por violencia machista. En concreto, según datos de la ONU, 137 mujeres son asesinadas por su pareja masculina o por algún miembro de su familia a diario. ¡¡137!! Como si doce equipos de fútbol fueran asesinados todos los días. El viernes 10 de mayo, tuve la oportunidad de presentar una ponencia sobre feminicidio y asilo, organizada por un colectivo de padres y madres de la plataforma Del olvido al acción, y realizada con mucha maestría por Mercedes Hernández, presidenta de la Asociación Mujeres de Guatemala AGM. Con un lenguaje sensible y cercano, nos hizo una panorámica aterradora de la situación actual de la mujer en el mundo. Para las mujeres, a lo largo de la historia, no han existido tiempos de paz. Una mujer no puede cruzar un descampado en paz en ningún lugar del mundo. En las comisiones para la paz, tras periodos bélicos, apenas se cuenta con las mujeres. Y una cosa es establecer la paz, y otra...

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Hacer política en la familia

El otro día, me llamó un periodista del diario.es . Estaba haciendo un reportaje sobre la influencia de la campaña electoral en los niños y las niñas. Además de periodista, entrena un equipo de fútbol, y estaba sorprendido por que nunca hablan de política en el vestuario, y en las últimas semanas fluían cada dos por tres, debido a la eterna campaña electoral que hemos tenido en España. Me pregunta si eran reales, si estaban convencidos de lo que planteaban, o era una mera repetición de lo que oían en casa. Aquí tenéis el artículo. https://www.eldiario.es/nidos/Mama-partido-entran-campana-electoral_0_887861758.html La respuesta es clara. Cuando hablas de chicos entre 11 y 12 años, las convicciones políticas están en leves apuntes actitudinales, es decir, son predisposiciones que se aprenden de los diferentes adultos significativos. Se van aprendiendo poco a poco, pero todavía no son creencias arraigadas de lo que consideran deseable o no en sus vidas. Esos adultos significativos, sobre todo papá y mamá, son fuentes de información continuas. Dependiendo de cómo cumplan sus funciones parentales, serán más creíbles o menos. Todos nuestros hijos e hijas van a tener muchas fuentes de información a lo largo de su vida que serán apoyo para su toma de decisiones y responsabilidades. Eso es bueno, que tengan a su alrededor un enriquecedor y variado apoyo social, complementario al que se realiza en el hogar. Y las ideas políticas están en muchos comentarios. Estás viendo las noticias, sale un político, comentas algo. Estás exponiendo una actitud, favorable o desfavorable. Y eso va calando. Y cuando fuera de casa se habla sobre ello, se lanza con poco criterio lo escuchado. Si lo dicen mis padres, será por algo, pensarán. Es como un mando a distancia, donde la información que trasmiten los padres se tiene en cuenta en contextos donde esos...

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¿Qué podemos aprender las familias de la educación no formal?

  En los años 60, se empezó a hablar de educación no formal. Varios sectores de la sociedad empezaban a demandar al sistema educativo otras metodologías más acordes con la realidad. La escuela empezó a ser cuestionada, en el sentido de valorar si realmente daba respuestas adecuadas a lo que la ciudadanía solicitaba (bueno, a principios del siglo XX la pedagogía libertaria, entre otros, también se encargó de ello). Por otro lado, las familias tampoco podían asumir todo el protagonismo educativo, y fluían corrientes que abrían el paso a un tercer sector educativo: la comunidad. Aquí surgió la educación no formal. Ya que la escuela no asumía cambios metodológicos, las propuestas educativas aparecían en el seno de la sociedad, de la comunidad. Una de estas propuestas era el uso del tiempo libre como espacio educativo, donde el juego, la educación en valores, la interacción social, permitían un desarrollo paulatino del individuo, formando personas íntegras, libres, felices y comprometidas con el entorno. La educación no formal, liderada por movimientos juveniles, se convirtió en el primer motor del cambio de social, de la defensa de los derechos humanos, la paz y la justicia social. Desde Familias en la Nube damos mucho valor a la educación no formal. Pensamos que complementa perfectamente la labor educativa de los otros escenarios: el familiar y el escolar. Y decimos complementa, no sustituye. Dejar que tu hijo se vaya 15 días de campamento, por ejemplo, con los scouts, para nosotros es positivo para toda la familia. Por dos motivos: Para el hijo porque la asunción de responsabilidades, el aprendizaje de la toma de decisiones y del manejo de las preocupaciones, el fomento de su independencia, la resolución de conflictos con un grupo de iguales y con potros adultos de referencia, aporta muchas ventajas. Para sus padres, también....

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¿Preguntas o afirmas? Alguna clave para las familias

Preguntar tiene su arte. La pregunta es una excelente herramienta educativa para fomentar la responsabilidad, ya que invita al posicionamiento, al protagonismo, además de contribuir a la construcción progresiva de la identidad de nuestros hijos e hijas. La pregunta va en todas direcciones en la familia. No es patrimonio sólo exclusivo de los padres. Hay que llevarse bien con las preguntas. Enriquecen las relaciones sociales. La pregunta cumple varias funciones en la familia: Inicia conversaciones (si, eso que se suele hacer cuando no hay pantallas delante). Nuestros hijos necesitan contarnos sus cosas, por lo que le gusta que le preguntemos de vez en cuando. Hay que diferenciarlo del interrogatorio. Este último se produce por excesiva preocupación adulta, y no pone el foco en el interés superior del hijo o la hija.  Regula la participación en la familia. Si estás charlando durante la cena, y una hija apenas ha intervenido, la pregunta es una buena estrategia para facilitar que hable. Abre la puerta a las emociones. La mejor manera para empatizar es preguntar. No es lo mismo preguntar ¿por qué has hecho esto? que, ¿qué te pasa, cariño, estás enfadado? La pregunta empodera, transmite comprensión, cercanía, disponibilidad. El otro se siente importante, relevante. A veces se relaciona preguntar con ignorancia. Aun recuerdo mi época de estudiante, cuando el docente, después de una exposición de 45 minutos, normalmente tediosa, decía Está claro, ¿no? ¿Alguna pregunta? Y yo digo, ¿quién se atrevía a preguntar? Si preguntabas era síntoma de no haber atendido, de no escuchar, de no entender, de torpeza. En definitiva, eras el ignorante. Por eso el silencio invadía la clase. La pregunta es tan inteligente como la respuesta. La sabiduría  familiar se lleva muy bien con la pregunta. La pregunta hace que conozcas a tus hijos. Y tus hijos deben encontrar...

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seguir con los estudios

Dicen las investigaciones neurológicas que le cerebro está preparado para gestionar los conflictos, las emociones, planificar, anticipar, tomar decisiones responsables a partir de los 21 años, más o menos. Exactamente, lo que se llaman las funciones ejecutivas, que se procesan en el cortex prefrontal. Esto que nosotros, en Familias en la Nube, hemos apodado con el nombre de la tortuga, que representa una vía que tiene le cerebro para tomar decisiones, y que a esa edad, ya está preparada, o debería estarlo, para ser la directora de orquesta del cerebro. Por otro lado, mi experiencia clínica de casi más de treinta años, me dice que cada vez aparecen más en terapia padres y madres alarmados por la infantilización de sus hijos e hijas que tienen más de 20 años. Después de educar durante tanto tiempo, e intentándolo hacer de la manera que mejor sabían, observan que sus hijos e hijas no arrancan, se estacan y tienen conductas más propias de preadolescentes que de jóvenes que inician su vida adulta. Reflexionando sobre esta problemática, lo primero que me viene a la cabeza es por qué han tardado tanto tiempo en detectar que algo no iba bien, o peor, por qué los profesionales que se han cruzado en sus vidas no han acertado en ayudar a esas familias: 1.- o bien por que se han limitado a intervenir exclusivamente con el menor (gran error profesional bajo mi punto de vista). Opino que siempre, siempre, hay que ofertar herramientas a las familias, hay que trabajar con los padres y madres. 2.- o bien porque las etiquetas, los diagnósticos o las herramientas educativas trabajadas no han supuesto los cambios en las formas de educar que eran necesarias para mejorar la situación del hogar. Algunas conclusiones que he sacado son: 1.- El estilo contradictorio que...

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autismo

Vamos a abordar en este artículo un tema de actualidad, que preocupa cada vez más a las familias, o mejor dicho, a toda la comunidad educativa en general: el acoso escolar. Aunque he trabajado bastantes casos en mi gabinete, no me considero experto en ello, pero creo que desde mi experiencia de trabajo con familias puedo aportar algunas claves para intentar prevenir este gran problema que azota a muchos niños y niñas. Por supuesto que es un tema complejo, que se debe abordar desde muchas disciplinas y ámbitos. Me limito a aportar unas pequeñas claves que creo pueden ayudar a entender y a atender de una manera más inteligente  para prevenir este problema desde casa.  Aquí van cinco claves: Céntrate en tu territorio, el hogar: observo a familias que cuando llevan a sus hijos e hijas al colegio, les recuerdan una y otra vez que se porten bien, que no hagan tonterías, que obedezcan al profesor… en lugar de decirle disfruta, pásalo bien, ya me contarás. El entorno escolar es un espacio fuera de control de los padres y madres, por lo que deberíamos trasmitir mensajes repletos de confianza y respeto a nuestros hijos e hijas. Estoy convencido que limitarte a decir no pegues en el recreo en el salón de tu casa, no funciona. Al igual que pensar que es el profesorado, exclusivamente, el que tiene que dar respuesta a esta problemática. Observa tus habilidades parentales para resolver esos conflictos: el acoso escolar es un conflicto, o mejor dicho, un proceso con diferentes conflictos encadenados que nuestros hijos e hijas deben afrontar con inteligencia. En cualquier casa, a diario, hay innumerables conflictos a resolver, y los padres y madres son modelos a seguir. El estilo de afrontamiento al conflicto de los padres influye en el futuro estilo de las...

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familias inteligentes

Es frecuente que las familias consulten a los profesionales de la salud por problemas derivados del comportamiento de sus hijos, en la mayoría de los casos, referidos a que se “porta mal”, no atiende, no obedece, no respeta las normas. Es lógico, las familias quieren hacer bien su función, y buscan que alguien les dé explicaciones de por qué su hijo se comporta así, y sobre todo, qué pueden hacer ellos para solucionarlo. Los profesionales podemos tomar dos caminos: centrar la intervención y el diagnóstico en la situación familiar, sobre todo la interacción padres/hijo, o en el menor (y en su cerebro). Los profesionales que atienden los problemas de conducta en primera línea, como el profesorado y los pediatras, tienen una importancia vital. Si en su trabajo diario se encuentran con familias que no tienen los recursos educativos necesarios para atender las necesidades de un menor, en lugar de centrar toda la atención en el cerebro del niño, “este niño tiene algo”, e iniciar todo un fatigoso camino de profesionales y pruebas, creemos más inteligente centrar la atención en dotar de herramientas educativas eficientes a sus familias. Para intentar detectar un problema psicológico, en cualquier proceso diagnóstico, sería muy interesante buscar respuestas a ciertas preguntas relacionadas con el contexto educativo familiar de ese menor. Antes de derivar o visitar a un especialista, es inteligente indagar en alguna de estas cuestiones (a quien competa): – ¿Se siente querido y amado incondicionalmente por su familia? – ¿Experimenta cuidado, atención y protección? – ¿Se atiende a las necesidades del menor? – ¿Percibe el hijo disponibilidad por parte de su familia? – ¿Se ha creado un vínculo afectivo que aporta seguridad? – ¿Está la familia preparada y comprometida para ejercer una crianza sana y respetuosa? – ¿Está el hijo orgulloso de su familia? –...

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creatividad imaginación

Hace días me llamaron de la revista PADRES Y COLEGIOS (nº 134 enero de 2019) para hacerme una entrevista sobre el aburrimiento. A continuación, os regalo toda la entrevista. Espero os guste. ¿Cuál es el valor educativo principal que aporta el aburrimiento durante la infancia? Normalmente, el aburrimiento tiene mala prensa, se percibe como un síntoma de debilidad. Sin embargo, cada vez hay más investigaciones que demuestran que la creatividad puede surgir del aburrimiento. El aburrimiento dispara la imaginación. Los niños y niñas tienen que tener la oportunidad de aburrirse de vez en cuando para encontrar vías de aprendizaje para poder canalizar su ilusión e imaginación. ¿Tiene el mismo valor el aburrimiento durante la infancia que durante la adolescencia? El aburrimiento no tiene edad. A todas las edades nos aburrimos. Y a todas las edades hay que ser creativos, hay que ilusionarse, hay que aprender a manejar el aburrimiento. Si es cierto que en la infancia se tienen menos recursos para salir del aburrimiento. Por eso es importante ceder espacios y protagonismo, acordes a sus ritmos evolutivos, para que vayan aprendiendo a gestionar sus tiempos. ¿Por qué los padres actuales evitamos en todo momento que los niños se aburran? ¿En qué momento debemos actuar? Como decía, parece un fracaso que un hijo se aburra. Cuando un niño o niña dice al mundo adulto “me aburro”, parece que le problema es del mundo adulto. Entonces, es el cerebro adulto el que piensa, reflexiona, elabora, construye alternativas para evitar que su hijo o hija se aburra. Si hacemos esto, lo normal es que nos encontremos con el rechazo infantil a cualquier propuesta, porque en el fondo, no se ha entendido bien el mensaje que nos trasmiten. Nos quieren decir “me aburro, y ayúdame a salir por mi mismo de esta situación”, no...

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