Blog

parentalidad positiva

Me uno a lo expresado por esta inteligente campaña: Defiéndeme. .https://www.youtube.com/watch?v=eihsrDTHew4&fbclid=IwAR1V_AhrKPguzBS_S69tuxR5hG3igiakgfOfYLjapIz_aGNtpzBOx_Lkdks Sí, hay que defender a nuestros hijos e hijas, en las situaciones donde son vulnerables, donde no tienen los recursos para afrontar la situación con ciertas garantías de éxito, donde su etapa evolutiva no da más de sí y le impide asumir la responsabilidad de sus decisiones. Sí, hay que defender a nuestras hijas e hijos, y tomar las riendas de la vida, ejerciendo de guías fiables y disponibles en su viaje. Hay que defender lo justo. Sí, hay que defender a nuestros hijos e hijas, pero con la idea de que tarde o temprano se van a tener que defender ellos y ellas, en el sentido de que tomen las decisiones que les ayuden a adaptarse a los diferentes contextos donde se desenvuelven o se van a desenvolver. Esta campaña aborda una realidad abrumadora, la cantidad de mensajes publicitarios que pueden llegar hasta los más hondo del cerebro de nuestras hijas e hijos, y que la mayoría de los adultos no somos conscientes. Como dice el video, ¡de 7.000 a 10.000 anuncios al año! Es decir, que si tu hijo tiene 15 años, ha sido bombardeado con 150.000 anuncios para que consuma bebidas o alimentos. ¡Una auténtica barbaridad! La publicidad es muy sabia. Sabe asociar al producto las motivaciones, los gustos, los deseos de las personas. Aunque no tengan nada que ver. Te vende un producto tóxico como ecológico. Y te lo crees. Te vende una bebida con un montón de azúcar como algo muy saludable. Y te lo crees. Vale todo. Pues imagínate a tu hijo o hija que no tiene todavía habilidades para reflexionar o analizar de forma crítica los anuncios. Como dice el video, el 80 % de los anuncios de alimentos y bebidas que...

Continuar leyendo


infancia idealizada

Cuando aparece el deseo de ser madre o padre, desde ese mismo momento, nace en el cerebro el hijo o la hija  “ideal”. También puede ser que la aparición de un hijo ideal en el cerebro, produzca el deseo de ser madre o padre. En cualquier caso, todas las madres y padres tienen en su cerebro la imagen de un hijo o hija ideal que evoluciona de forma progresiva, acercándose o alejándose de la realidad. La infancia se idealiza. Nuestro cerebro anticipa. Para eso está, para sobrevivir. La conducta inteligente se basa en anticipar. Si te dicen que estás embarazada, anticipas.  Y anticipas sin límites. Puedes pensar hasta la carrera universitaria que te gustaría que hiciera tu hija, o el instrumento musical que quieres que toque tu hijo. Y está en tu barriga. No sólo piensas en el nombre que le vas a poner, sino también en la reacción que tendrán sus compañeros de clase cuando oigan su nombre,  y las posibles rimas que pueden hacer. Nadie puede luchar por la aparición de ese hijo ideal en el cerebro. No se puede extraer del cerebro. Si tu hijo tiene 4 años, te lo imaginas cuando vaya al colegio. Si tu hija tiene 11 años, te la imaginas en el Instituto. Y si tiene 16 años, te la imaginas en la Universidad. No hay quien saque al hijo ideal en nuestra cabeza. Ahora bien, la realidad manda, y aparece el hijo o la hija real. El hijo ideal, para ti, a lo mejor, sería aquel que recoge la habitación, por ejemplo, pero el hijo real… La hija ideal sería la que al decirla Por favor cariño, deja ya tu teléfono móvil, pues te hace caso. Pero la hija real… Es una construcción compleja basada en tus creencias, valores, en lo que...

Continuar leyendo


Si, la teoría está muy bien, pero...

Todos sabéis que una labor de Familias en la Nube es dar formación y asesoramiento a familias y a profesionales que trabajan con familias por toda la geografía española. Es un placer vivir la sensación de que los planteamientos educativos que proponemos son útiles y eficientes para la mayoría de las familias, sean de la condición que sean, con diferentes edades y con diversidad de problemáticas. Al concluir una conferencia, suele ser un momento vital muy importante para mí. Percibes cariño, apoyo, respeto, agradecimiento por tu labor. Es un subidón emocional. Lo único que me trastoca un poquito, y lo tengo que reconocer, es cuando me dicen “si, la teoría está muy bien, pero la práctica es otra cosa”.Cuando le doy vueltas al asunto, cuando pienso en por qué me afecta, lo primero que me planteo es que no es justo que me digan esto. Llevo casi 30 años ejerciendo de psicólogo con familias, y mi principal objetivo es acercar lo máximo posible los modelos teóricos psicológicos a las personas, para que las familias puedan aprender practicando. Estoy convencido que estoy en el buen camino, que mis conferencias son de las mejores en la actualidad para ayudar a concretar, a dar pautas educativas muy prácticas. Puedo afirmar a estas alturas que  una madre o un padre, cuando sale de mis conferencias, tiene más recursos y ganas de hacerlo mejor  que cuando entró. Se lo pasa bien, disfruta, reflexiona, saca sus conclusiones y está motivado para introducir cambios específicos en su forma de educar. Por eso pienso que cuando alguien me dice si, la teoría está muy bien, he fracasado en mi intento con esa persona. Podría pensar (y algunas veces es así) que no ha atendido, que piensa que lo hace ya muy bien en su labor educativa, que las...

Continuar leyendo


toma de decisiones en el hogar

Ya sabéis que la herramienta educativa por excelencia de Familias en la Nube es el semáforo inteligente. Si no conocéis la técnica, en este curso de nuestra plataforma se explica a través de tutoriales de una manera muy sencilla y efectiva. https://familiasenlanube.org/curso/poner-limites-con-respeto-educando-hacia-las-nubes/ Estamos en contacto con el mundo universitario para encontrar evidencias de que el semáforo inteligente es una técnica eficiente en cualquier hogar para resolver los conflictos familiares de forma positiva, para poner límites de forma respetuosa, para no perder de vista el papel de las emociones a la hora de educar. Pero también puede acarrear ciertas ventajas cognitivas, como es el fortalecimiento y desarrollo de las funciones ejecutivas (lo que en Familias en la Nube representa el personaje de la tortuga). Las funciones ejecutivas son el conjunto de capacidades cognitivas necesarias para controlar y autorregular la propia conducta. Muchas familias, cuando vienen a terapia, consultan cómo potenciar el autocontrol de sus hijos e hijas. Yo les hablo de la tortuga (funciones ejecutivas) y la liebre (las emociones). A continuación, valoramos de forma conjunta sus propias funciones ejecutivas, y sus emociones. Porque depende de cómo se autorregulen, enseñaran a sus hijos e hijas a autorregularse. Algunas de las principales funciones ejecutivas son: procesamiento de la información, control inhibitorio, atención, motivación, lenguaje interior, establecimiento de metas y flexibilidad. Lo que trato en las terapias es ayudar a los padres a analizar sus propias funciones ejecutivas, para mejorarlas y así poder potenciar las de su hijo/a. En concreto: Procesamiento de la información: interpretaciones sobre la conducta del hijo o la hija, conocimientos evolutivos, errores cognitivos… Control inhibitorio: capacidad de regular las propias emociones y conductas. Un ejemplo claro es grito, pero no quiero gritar. Atención: la selección del color del semáforo ayuda al cerebro a centrarse en lo relevante, en lo fundamental. Además,...

Continuar leyendo


responsabilidad

La orden, mandar algo,  es un recurso educativo muy extendido y utilizado. Desde Familias en la Nube, en sus publicaciones, cursos y terapias, resaltamos de forma continuada la inutilidad de las órdenes. En este artículo expondré de forma esquemática los 15 tipos de órdenes que a lo largo de mi carrera profesional escucho una y otra vez en las terapias. La clasificación la he creado mientras escribía mi libro Familias Inteligentes: claves prácticas para educar,https://familiasenlanube.org/tienda/ donde se puede encontrar más información al respecto. Estoy convencido que te vas a sentir identificado con algunas de ellas. Aquí van:  La orden “misión imposible”: “¡Quiero que te estudies estos dos temas ya!” La orden “mafiosa”: “¡tú no hagas caso que, ya verás!” La orden incoherente: “si, si está muy bien comer despacio, pero ¡date prisa!” La orden secuestrada por la “liebre”: “¡Este verano no vas a la playa!”  (y estamos en febrero) La orden múltiple: “¡Que recojas la ropa del salón, la sucia a la lavadora, la limpia al armario, y ponte el pijama de una puñetera vez! ¡Y acuérdate de los dientes! ¡¡¡De verdad, todos los días lo mismo!!!” Las órdenes en “chino”: “¡Pórtate bien!” La orden camaleónica: del ¡cariño vístete! al “¡que te vistas, leñe!”  La orden desleal: “no hagas caso a tu padre, que está “atontado”. Cómete lo que quieras”. La orden “infinito”: ¡Duérmete ya! ¡Que te duermas! ¿Todavía no te has dormido? ¡Venga, a dormir! La orden “nopuedomás”: “¡¡¡que te pongas los dientes y te limpies el pijama!!!” La orden inaudible: ¿Ahora te pondrás a hacer los deberes? (el padre en la cocina y su hija en su habitación). La orden vaga: “Dile a tu hermano que venga y ponéis la mesa”. “Luiiiiiiiiiiiiiiiisss a poneeeer la meeeeesssaaaaaaaaaaaaaaa! La orden marcial: ¡Cómo no me hagas caso atente a las consecuencias!...

Continuar leyendo


Pero, ¿por qué te portas así de mal?

Cada vez es más habitual observar y escuchar esta frase, o frases parecidas. Suele surgir tras un episodio de conflicto, donde las expectativas adultas se ven truncadas. Se esperaba un tipo de comportamiento en el hijo o hija y aparece otro no esperado. Con lo cual, la frustración adulta se desborda. La realidad no coincide con lo que se deseaba. La frustración tiene una función: reconstruir. Es una dosis extra de energía que pretende empujar para afrontar la nueva realidad, esa realidad que ha pillado desprevenido al cerebro. Ya sabemos que al cerebro, las sorpresas le gustan lo justo, ya que lo que busca continuamente es controlar la realidad. La sorpresa deja al cerebro en una situación de descontrol momentáneo, que le genera una ansiedad nada gratificante. El cerebro quiere salir de ahí. Para ello busca información que le ayude a recolocarse, a reconstruirse. Si al bucear en su memoria, en sus aprendizajes previos, en su historial, el cerebro no encuentra respuesta que le agrade y que le ayude a entender la situación, mira hacia el exterior para encontrarla. Y aquí, en la búsqueda de diferentes fuentes de información, se puede acertar, o no. Para mí es un error muy común el utilizar como fuente de información a los hijos e hijas para que expliquen su mal comportamiento. ¡¡No pueden!! Si tú no te lo explicas, si tú no lo entiendes ¿cómo lo va a explicar tu hijo? ¿Cómo lo va a entender? Es como si estás de viaje y te pregunta a ti el guía por dónde quieres seguir la ruta. ¡Si no tienes ni idea! Lo único que consigue es generar más ansiedad y mayor inseguridad. Sin darte cuenta, tu frustración, tu ansiedad, se la estás traspasando a tu hijo, que dependiendo de su edad, de su estado...

Continuar leyendo


ilusiones y obligaciones

Una de las imágenes más emotivas (y más graciosas en todos los sentidos) es observar a un grupo de adultos ante la presencia de un bebé, “luchando” para captar su atención. Somos capaces de poner caras extravagantes, evocar sonidos chirriantes o realizar movimientos alocados, con tal de que nos mire, nos sonría, interaccione. En definitiva, nos atienda. Pero claro, el cerebro del bebé no sabe lo que es mantener la atención. Sin embargo, necesita de la atención para crecer, para madurar, para aprender. La atención es la esencia que nos hace ser humanos. La atención es la reina de las funciones ejecutivas. ¿Qué hacemos las familias para captar la atención de nuestros hijos e hijas? ¿Cómo reaccionamos cuando comprobamos que vamos perdiendo el control de su atención? ¿Cuánto tiempo y esfuerzo dedicas diariamente para que te preste atención? ¿Te gusta a lo que presta atención? ¿Está desarrollando su atención de forma adecuada? Desde que un niño o niña se levanta, la familia intenta captar su atención para que se vista, desayune, prepare la mochila… Antes de ir al colegio ya intentan controlar su atención unas cuantas veces. Llega al colegio y el profesorado dedica cada vez más esfuerzo y tiempo para captar la atención de su alumnado. Los menores perciben que en cualquier contexto donde se mueven, parte de la motivación del mundo adulto se centra en captar su atención. La atención se convierte entonces en una herramienta de control, en una herramienta de poder que hay que manejar de forma inteligente. Hay hogares donde la mayoría de lo que se le dice a un menor es reclamar y dirigir su atención. El cerebro atiende a lo que le gusta, y no atiende a lo que no le gusta. El cerebro atiende a lo que le emociona, y evita atender...

Continuar leyendo


toma de decisiones en el hogar

Si tu hijo de 14 años ha suspendido 4 asignaturas, ¿quién tiene un problema? Si tu hija con 16 años no se quiere lavar los dientes, ¿quién tiene un problema? Si tu hijo de 6 años no quiere comerse las lentejas, ¿quién tiene un problema? Si tu hija de 4 años quiere ver la televisión, ¿quién tiene un problema? La localización de quien tiene el control para la solución de los problemas familiares cotidianos es uno de los elementos principales a considerar. Aquí te van algunas ideas: 1.- Lo primero que tienes que hacer para solucionar un problema con tu hijo/a es analizar el grado de control personal que tienes sobre ello. Así se pueden dar tres situaciones: El problema está dentro de tu área de control personal. Puedes hacer algo, debes actuar. Depende de ti. El problema está fuera de tu área de tu control personal. No puedes hacer nada, por mucho que quieras. No depende de ti. El problema está parcialmente dentro de tu área de control. Para la solución del problema puedes hacer algo, pero necesitas de otras personas. Depende de al menos dos personas. 2.- Para delimitar con inteligencia el área de control, se debe proceder a  valorar quien tiene  los recursos y las herramientas para solucionar el conflicto. Variables como la edad de tus hijos, sus características evolutivas, el contexto donde se ubica el problema… se han de tener en cuenta para la concreción del área personal de control. 3.- Cuando una familia está ante un problema que intenta resolver, se topa con una dificultad cada vez más frecuente: la diferencia que existe entre lo que realmente controla el mundo adulto y lo que piensa que controla. Es la diferencia entre el campo de control real y el campo de control ilusorio. En cualquier familia,...

Continuar leyendo


¿Qué hago cuando me insulta?

En los últimos años, en las terapias que realizo con las familias, cada vez aparecen más casos donde las faltas de respeto y los insultos son las protagonistas de las discusiones familiares. Y además, la edad de las hijas e hijos que insultan va reduciéndose cada vez más. Lo que le suele pasar por la cabeza a la mayoría de familias es: si con 5 años me dice estas cosas, cuando tenga 15 ¿qué va a pasar?, por lo que es normal que soliciten asesoramiento psicológico para atajar esta situación. Yo les cuento una metáfora, como tantas otras veces lo hecho en las terapias, y que la mayoría de ellas están escritas en mi segundo libro.https://familiasenlanube.org/producto/pack-de-libros-de-antonio-ortuno/ La metáfora es la siguiente: Imagina que eres un guía que te dedicas a llevar grupos a hacer trekking por la cordillera del Himalaya. En un contexto donde eres el protagonista, debes tomar decisiones continuamente, debes liderar el grupo y satisfacer las necesidades y demandas de los participantes en ese viaje. ¿Qué esperan de ti los miembros del grupo? Necesitan sentirte cercano, disponible. Que informes con naturalidad, amabilidad y tranquilidad. Que trasmitas seguridad, coherencia y credibilidad. Que digas claramente qué se puede hacer y que no se puede hacer. Que respetes, escuches y atiendas en la medida de lo posible las necesidades, gustos y preferencias del grupo. Que te adaptes a las características de ese grupo y sus miembros. Que seas predecible y previsible. Empieza el viaje. El grupo se adentra en un paraje desconocido, lleno de incertidumbres y potenciales peligros (frío, mal de altura, accidentes). Quince días de caminata, rodeado de montañas y nieve, y de nieve y montañas. Más que nunca en sus vidas necesitan de una persona que cumpla las características antes descritas, para poder disfrutar de ese viaje por la...

Continuar leyendo


sorpresas educativas

Esta semana, en concreto el 24 de Mayo, ha sido el Día Nacional de la Epilepsia. La epilepsia es un problema físico causado por un funcionamiento anormal esporádico de un grupo de neuronas. Nada más, ni nada menos. El cerebro convulsiona por unos segundos, se “cortocircuita”, y luego vuelve a funcionar normalmente, a su ritmo. No hay problemática psicopatológica de ningún tipo. Las crisis epilépticas dependen de la zona afectada del cerebro y de sus causas. Cada caso es un mundo, repleto de sorpresas. Las crisis son como un oleaje. Cada ola tiene una intensidad, una duración y una frecuencia. Hay oleajes que se llevan mejor, otros pueden repercutir en la calidad de vida de quien lo padece y de sus cuidadores. Estamos hablando de que en el mundo hay unos  50 millones de afectados, afectando por igual a todas las razas y culturas.  En España, se estima que la enfermedad afecta a más de 400.000 personas. De cada mil personas, ocho. Y cada año se suman unos 20.000 casos nuevos. El término epilepsia deriva del griego epilambaneim, que significa ‘coger por sorpresa’. Eso es lo que me pasó a mí, hace 16 años, cuando tenía mi hija apenas 8 meses. Creí verla morir cuando le dio su primera crisis. No sabía si se había atragantado, no respiraba, con un mirada perdida a lo “esquizofrénica”. Una situación que no recomiendo en absoluto. Así que un buen día, en tu proceso educativo, te topas con una enfermedad neurológica que 7 de cada 10 casos no se sabe por qué ocurre. La escasa información sobre la evolución de la enfermedad, repleta de incertidumbres y situaciones inesperadas, hace que tengas al menos dos vías para resolver la situación: afrontar o evitar. Desde Familias en la Nube, no nos llevamos bien con la evitación....

Continuar leyendo


Página 1 de 812345...Última »
Exit Popup

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Más información.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar